A propósito de un título

Un homenaje a la mañana del 18 de octubre de 2018

Al hacer balance de lo ocurrido en las últimas horas me han venido a la mente los siguientes versos de Ezra Pound:

«Nada hay en todo eso,

nada que sea enteramente tuyo

Y, sin embargo, todo eso eres tú».

Hice público el blog en mi cuenta de Twitter y se ha desatado un volumen anormal de tráfico de audiencia en este espacio. Y por qué no decirlo, una cantidad nada desdeñable de elogios. Qué duda cabe que esta acción ha sido el punto de partida de una historia que espero que sea larga. Muchas personas han alabado el título y es, por ello, que creo justo reivindicar los inicios de una travesía que me atrevería a decir que ha sido excesivamente larga. Seguramente, sean mi forma de ser y pensar las que me llevaron a dar con el mencionado título. Una extraña forma de pensar que ve en ello un triunfo; porque es raro asociar lo lento a la victoria. Pero se trata de una especie de hazaña personal. Y en los últimos tiempos no es que abunden las gestas en mi trayectoria personal, lo que también explica esta rareza de expresar públicamente con palabras cualquier tipo de emoción íntima que exclusivamente puede achacarse a esta euforia que aun dura. Sin embargo, se tratará de una excepción, ya que se aleja del objetivo que persigo al juntar letras en este sitio web.

Sea como sea, esto había que escribirlo. Juan Luis Panero, inspirado a su vez en Xavier Abril, escribió un célebre poema titulado «Lo que queda después de los violines». Soy consciente de que será esta frase y no los versos de Ezra Pound los que volverán a acompañarme en la travesía de los días.

 

Mis diez librerías favoritas de Madrid

«La libertad es una librería», escribió Joan Margarit. Se ha hecho habitual toparse con esta especie de eslogan. No debe extrañar, pues fue promovido con el fin de apoyar a las librerías y el mundo del libro. No pretendo esbozar qué suponen para mí las librerías. De forma contundente declaro que, por numerosas razones, no concibo la vida sin ellas. Si me ocurre esto es porque asociaría la mencionada desaparición a una peligrosa pérdida de sentido común, civismo, pausa e incluso esperanza. Mas siempre procuro mantenerme alejado de posiciones “Mr. Wonderful”; y más en este tema: la situación no es fácil para las librerías. Por eso este texto. Por eso mis “humildes proclamas” en la red social Twitter. Y por eso, en la misma calle, cuando estoy teniendo una conversación con alguien que quiere comprar un libro, le animo a que lo haga en una librería. Apuesto a que le gustará la experiencia. No me enrollo más. Aquí mis diez librerías favoritas de mi ciudad, Madrid.

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